OH CAPITÁN, MI CAPITÁN
Oh Capitán, mi Capitán:nuestro azaroso viaje ha terminado.Al fin venció la nave y el premio fue ganado.Ya el puerto se halla próximo,ya se oye la campanay ver se puede el pueblo que entre vítores,con la mirada sigue la nao soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,cómo los hilos rojos van rodandosobre el puente en el cual mi Capitánpermanece extendido, helado y muerto?
Oh Capitán, mi Capitán:levántate aguerrido y escucha cual te llamantropeles de campanas.Por ti se izan banderas y los clarines claman.Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.
Por ti la multitud se arremolina,por ti llora, por ti su alma llameay la mirada ansiosa, con verte, se recrea.
Oh Capitán, ¡mi Padre amado!Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.Es sólo una ilusión que en este puentete encuentres extendido, helado y muerto.
Mi padre no responde.Sus labios no se mueven.Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.Anclada está la nave: su ruta ha concluido.Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.La nave ya ha vencido la furia del oleaje.Oh playas, alegraos; sonad, claras campanasen tanto que camino con paso triste, incierto,por el puente do está mi Capitánpara siempre extendido, helado y muerto.
Versión de Nicolás Bayona Posada
NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras y las poesíassí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.Nos derriba, nos lastima,nos enseña,nos convierte en protagonistasde nuestra propia historia.Aunque el viento sople en contra,la poderosa obra continúa:Tu puedes aportar una estrofa.No dejes nunca de soñar,porque en sueños es libre el hombre.No caigas en el peor de los errores:el silencio.La mayoría vive en un silencio espantoso.No te resignes.Huye."Emito mis alaridos por los techos de este mundo",dice el poeta.Valora la belleza de las cosas simples.Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.Eso transforma la vida en un infierno.Disfruta del pánico que te provocatener la vida por delante.Vívela intensamente,sin mediocridad.Piensa que en ti está el futuroy encara la tarea con orgullo y sin miedo.Aprende de quienes puedan enseñarte.Las experiencias de quienes nos precedieronde nuestros "poetas muertos",te ayudan a caminar por la vidaLa sociedad de hoy somos nosotros:Los "poetas vivos".No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...Versión de: Leandro Wolfson
Oh Capitán, mi Capitán:nuestro azaroso viaje ha terminado.Al fin venció la nave y el premio fue ganado.Ya el puerto se halla próximo,ya se oye la campanay ver se puede el pueblo que entre vítores,con la mirada sigue la nao soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,cómo los hilos rojos van rodandosobre el puente en el cual mi Capitánpermanece extendido, helado y muerto?
Oh Capitán, mi Capitán:levántate aguerrido y escucha cual te llamantropeles de campanas.Por ti se izan banderas y los clarines claman.Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.
Por ti la multitud se arremolina,por ti llora, por ti su alma llameay la mirada ansiosa, con verte, se recrea.
Oh Capitán, ¡mi Padre amado!Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.Es sólo una ilusión que en este puentete encuentres extendido, helado y muerto.
Mi padre no responde.Sus labios no se mueven.Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.Anclada está la nave: su ruta ha concluido.Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.La nave ya ha vencido la furia del oleaje.Oh playas, alegraos; sonad, claras campanasen tanto que camino con paso triste, incierto,por el puente do está mi Capitánpara siempre extendido, helado y muerto.
Versión de Nicolás Bayona Posada
NO TE DETENGAS
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.No te dejes vencer por el desaliento.No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,que es casi un deber.No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.No dejes de creer que las palabras y las poesíassí pueden cambiar el mundo.Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.Somos seres llenos de pasión.La vida es desierto y oasis.Nos derriba, nos lastima,nos enseña,nos convierte en protagonistasde nuestra propia historia.Aunque el viento sople en contra,la poderosa obra continúa:Tu puedes aportar una estrofa.No dejes nunca de soñar,porque en sueños es libre el hombre.No caigas en el peor de los errores:el silencio.La mayoría vive en un silencio espantoso.No te resignes.Huye."Emito mis alaridos por los techos de este mundo",dice el poeta.Valora la belleza de las cosas simples.Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.Eso transforma la vida en un infierno.Disfruta del pánico que te provocatener la vida por delante.Vívela intensamente,sin mediocridad.Piensa que en ti está el futuroy encara la tarea con orgullo y sin miedo.Aprende de quienes puedan enseñarte.Las experiencias de quienes nos precedieronde nuestros "poetas muertos",te ayudan a caminar por la vidaLa sociedad de hoy somos nosotros:Los "poetas vivos".No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ...Versión de: Leandro Wolfson
Amigo
De las cosas simples, de la franqueza, de la honestidad,
De las grandes conversaciones, sobre Tomás Mann, de Witman, o sencillamente, del tiempo, ¡cómo te preocupaba el tiempo!, amigo.
Amigo de tus amigos,
Amigo, del mar, del campo, de las cosas pequeñas, sencillas,
de una (o varias) copa de vino, de una tarde juntos en camaradería en Hualqui,
de un baile abrazado con tu amigo.
De una eterna compra en la feria, en la que encontrabas mil tesoros,
de una ensalada de nalca o de digueñes, que comías casi solo.
Te tardabas horas en esa ensalada, la compartías generoso, así eras tu.
Te gustaba caminar por la playa, para recoger tesoros,
te gustaba compartir con la gente humilde.
Te entusiasmaban las matemáticas, eras prolijo en su enseñanza
Generoso, desinteresado, honesto. Te entregabas completamente, y esperabas lo mismo.
Te gustaba estar aquí (en Hualqui), aunque tu india se enojara,
Le avisabas con anticipación, ella se olvidaba…la india, tu amada.
Amigo, de tus hijos.
Tu porte humilde, tu clara inteligencia, tu palabra certera y franca,
tu opinión acida, tu sarcasmo directo, tu respetuosa grosería, tu juicio lapidario.
El amor por tus alumnos, el llamado a la simplicidad,
la alegría por los logros de tus discípulos,
los libros regalados a los íntimos de ellos,
Tu respetuoso silencio,
Tu alma de niño,
Tus interminables historias Edmund Pietri…
todo eso será parte nuestra, amigo.
A Edmundo Pedreros
De Pedro Seguel Garrido
De las cosas simples, de la franqueza, de la honestidad,
De las grandes conversaciones, sobre Tomás Mann, de Witman, o sencillamente, del tiempo, ¡cómo te preocupaba el tiempo!, amigo.
Amigo de tus amigos,
Amigo, del mar, del campo, de las cosas pequeñas, sencillas,
de una (o varias) copa de vino, de una tarde juntos en camaradería en Hualqui,
de un baile abrazado con tu amigo.
De una eterna compra en la feria, en la que encontrabas mil tesoros,
de una ensalada de nalca o de digueñes, que comías casi solo.
Te tardabas horas en esa ensalada, la compartías generoso, así eras tu.
Te gustaba caminar por la playa, para recoger tesoros,
te gustaba compartir con la gente humilde.
Te entusiasmaban las matemáticas, eras prolijo en su enseñanza
Generoso, desinteresado, honesto. Te entregabas completamente, y esperabas lo mismo.
Te gustaba estar aquí (en Hualqui), aunque tu india se enojara,
Le avisabas con anticipación, ella se olvidaba…la india, tu amada.
Amigo, de tus hijos.
Tu porte humilde, tu clara inteligencia, tu palabra certera y franca,
tu opinión acida, tu sarcasmo directo, tu respetuosa grosería, tu juicio lapidario.
El amor por tus alumnos, el llamado a la simplicidad,
la alegría por los logros de tus discípulos,
los libros regalados a los íntimos de ellos,
Tu respetuoso silencio,
Tu alma de niño,
Tus interminables historias Edmund Pietri…
todo eso será parte nuestra, amigo.
A Edmundo Pedreros
De Pedro Seguel Garrido
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