A veces escribo, no siempre. Pero escribo. Tengo la pretensión ilusoria de que algo de lo que pienso tendrá una vida menos efímera que la mía. Qué alguien leerá alguna vez estas disquisiciones. Que salvarán del paso del tiempo, trascenderán- la gran pretensión del ser humano en su historia. Que a alguien en alguna parte le importará que en una pequeña parte del mundo-en Chile alguien se de a la tarea de pensar. Que aún se tenga la osadía de pensar la realidad.
No me interesa tener la anuencia de la academia, el apuro de las implacables exigencias del mercado académico. Creo que podría responder a él. Ganarme unos pesos, una posición, unos morlacos más. Sería agradable. Tener una vida, una piocha de una gran institución de educación, un ternito y estar en un oficina que tiene reconocimiento público en una institución universitaria. Sería bonito. Pero no me interesa venderme al mercado globalizado de la educación chilena. Quiero más que eso, aunque que tenga recibir menos, esperar mucho más.
Quiero pensar, pensar y escribir, porque soy persona, porque tengo opinión, porque para eso he estudiado algunas cosas, por algún tiempo. No quiero sólo pensar lo que otros han pensado, quiero pensar por mi mismo acerca de la realidad, de mi realidad. De esta realidad de todos los días, de esta realidad que nos aplasta, pero no nos es tan inmediata, por los mismo tan desconocida. Pero no me refiero sólo a "lo que está a la mano", sino también a lo político, religioso, histórico, social y cultural.
Por eso escribo.
Concepción, 26,27 de enero 2011
Comentarios
Publicar un comentario
Amigo, si quieres comentar alguna de las entradas del blog, tienes toda la libertad, te invito a ser propositivo en tus ideas y a promover el diálogo en ello.
atte