Título: Reflexiones en torno al lugar, la familia y al nacimiento del niño.
Una lectura desde este lugar del mundo.
Texto: Lucas 2:1-7
Lucas 2:1-7
Sobre el humilde y desconocido lugar del nacimiento de Jesús
1Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuera empadronado., 2Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
4También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David, 5para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6Aconteció que estando ellos allí se le cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.[1]
Tenemos toda la expectativa del lugar de nacimiento del Señor. Los retablos nos recuerdan las fragancias, los colores, las emociones vividas en las muchas navidades de nuestra vida. Por esos recuerdos miramos, interpretamos, leemos primer nacimiento como una cosa muy festiva, alegre, romántica, jubilosa. Pero no lo fue.
Lucas nos coloca en la situación histórica de quien gobernaba el Imperio Romano de aquella época: “Augusto César”, Su nombre era original era Cayo Octavio, cuando asciende como Emperador lo cambia por Cayo Julio César Octavio, en el 31 A.C. en el 27 el senado romano le concedió el título de “Augusto” (Majestuoso, sublime, altamente reverenciado). Desde allí en adelante fue conocido como Cesar Augusto o Augusto Cesar. Para llegar al trono fue despiadado. Una vez en el poder se suavizó. Fue un sabio administrador y famoso organizador. Concedió la autonomía y participación en el gobierno local a las provincias conquistadas. Respeto sus costumbres, sus convicciones religiosas y aún sus leyes, mientras no interfirieran con Roma.
La orden para ser empadronados (v.3) tenía como fin el cobro de los impuestos para el Imperio romano. La política imperialista romana consistía en dar a los pueblos conquistados la libertad de participar en el gobierno local y ejercer sus actividades y su religión con la condición de pagar impuestos para el Imperio. Para eso se establecieron los Censos. Todo el mundo conocido del Imperio era empadronado. Esto dice el evangelista Lucas en el v.3.
Cada persona debía ir a su ciudad de origen para ser allí empadronado. Por es que José tuvo que ir desde Galilea hacia ciudad natal.
Es interesante notar el “movimiento” que tienen el texto desde el gran centro de poder como lo era Roma, capital del Imperio hacia Nazareth y Belén, una insignificante ciudad de la provincia de Judea. Esta provincia era una de las más pobres del norte de Palestina. El movimiento al que me refiero se da desde el Norte-centro de poder, hacia el sur-desconocido y periférico lugar de Palestina. Es como si el escritor nos quisiera recordar, por un lado, que el mensaje cristiano está siempre ligado a la historia, a los procesos históricos, a los centros de poder, a las decisiones que toman los gobernantes. Por otro lado, que el mensaje del evangelio tiene un origen humilde, en lugares casi desconocidos para los centros de poder. Entre gente humilde. El padre es José que si bien tiene ascendencia real, es un carpintero, que vive en el norte de Palestina en una de las pobres provincias de Galilea. La ciudad en que nació fue Belén, una aún más insignificante ciudad en dicha provincia. Podríamos decir: “nació en el rincón del mundo”, o “donde el diablo perdió el poncho”. Donde las noticias no llegan o si llegan lo hacen con retraso.
Este nacimiento se da en el contexto de una “familia”. Pero, una familia disfuncional: los padres no se habían casado (eran pareja), María era madre soltera, pues estaba de novia con José. Eran una familia normal. Como la mayoría de las familias de esta sociedad. Una familia que sufre más bien las decisiones de los centros de poder (“para ser empadronados”). Los beneficios del imperio no llegaban a ellos, sólo llegaban las obligaciones. Esto muestra como se mueve Dios y dónde está el Señor. No en los centros de poder, ni con los intelectuales, ni con las “mejores familias”. El señor desde el comienzo se coloca del lado de los desconocidos de este mundo. Del lado de los humildes, de aquellos que son marginados, que sufren el sistema. De aquellos que no tienen suficiente dinero como para ir a una clínica particular. Jesús no nació en la Clínica Francesa, ni en el Sanatorio Alemán. Su nacimiento no apareció anunciado en las columnas sociales del Sur. No daba para eso. Jesús se puso del lado de la mayor parte del mundo, de las grandes masas de gentes desconocidas, que viven con lo mínimo, que luchan por sobrevivir, que no saben de las grandes decisiones de los centros de poder, como el G7.
Como las familias humildes (y pobres) Jesús tuvo una familia numerosa. Fue el primer hijo entre muchos hermanos. Esto lo testimonia la Escritura, María lo recibió como a un niño normal, “lo envolvió en pañales”, como para sacarle la espiritualidad, el encanto metafísico. Jesús fue un bebe “normal”, “se hizo” como todos los niños. Lloró como todos lloramos.
Finalmente, hay dos cosas que me llaman la atención. Fue acostado en un pesebre, los comentaristas bíblicos indican que se refiere al lugar donde los animales se alimentan. Un lugar rústico, austero, casi sin comodidades, pues “no había lugar para ellos en el mesón”. Este mesón se refiere al lugar donde descasaban las personas que seguramente habían venido al censo. Muchos comisionados del Imperio y personas alcanzaron a llegar para tener una buena acomodación. Pero José y María, ella embarazada. No alcanzaron a tener puesto.
Es tan fuerte la imagen del nacimiento de Jesús que en la historia se la ha querido suavizar. Las grandes luchas de poder de la iglesia han sido por “tener un lugar” en el mesón. Las luchas religiosas, políticas, económicas que ha vivido la iglesia, son expresión de “querer ganarse” el respeto. Y cuando finalmente lo logró, pasó a ser la que aplastó a aquellos los humildes de la tierra. En oposición a ello, en esta escena que en un humilde establo de Belén, un niño nace sólo al cuidado de sus padres, una familia disfuncional que pertenecen a los miles de personas que tienen que sufrir las decisiones de los grandes imperios del mundo.
Para los miles de personas que viven en los lugares desconocidos de la tierra, sufriendo las decisiones que otros han tomado en los centros de poder de este mundo, hay esperanza. Aquel niño del pesebre que se hizo hombre, dijo: “Pero Jesús, llamándolos, les dijo:—Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.[2]
En este texto podemos aprender lo siguiente:
· No es necesario, ni la voluntad de Dios “luchar por el poder”, por una posición de privilegio. Dios tiene cuidado de todas las cosas y sabe el momento preciso en que una persona ocupe un lugar de privilegio.
· Dios se coloca departe de aquellos que sufren un sistema económico que los tiene en la extrema pobreza. Aún hay pobres en la sociedad. Hay millones que no-viven con medio dólar diario. El neoliberlismo ha agudizado la injusticia de la distribución de la riqueza que es de todos. Hoy los pobres son más pobres y los ricos más ricos. Frente a este sistema hay que asumir una actitud crítica.
· Dios tiene un especial cuidado por las familias disfuncionales. Aquellas familias que por diferentes motivos están pasando por situaciones complicadas en el plano económico, relacional, y por distintos motivos. El señor conoció un hogar disfuncional y quiere participar de todos aquellos hogares que en este navidad se sienten desgarrados por los conflictos internos.
· El señor se coloca al lado de aquellas familias cuyas situaciones son irregulares y que no hayan cabida en la “iglesia”
· Que en este Navidad Dios nos ayude a estar más cerca de Él.
[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[2]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Una lectura desde este lugar del mundo.
Texto: Lucas 2:1-7
Lucas 2:1-7
Sobre el humilde y desconocido lugar del nacimiento de Jesús
1Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuera empadronado., 2Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
4También José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David, 5para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6Aconteció que estando ellos allí se le cumplieron los días de su alumbramiento. 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.[1]
Tenemos toda la expectativa del lugar de nacimiento del Señor. Los retablos nos recuerdan las fragancias, los colores, las emociones vividas en las muchas navidades de nuestra vida. Por esos recuerdos miramos, interpretamos, leemos primer nacimiento como una cosa muy festiva, alegre, romántica, jubilosa. Pero no lo fue.
Lucas nos coloca en la situación histórica de quien gobernaba el Imperio Romano de aquella época: “Augusto César”, Su nombre era original era Cayo Octavio, cuando asciende como Emperador lo cambia por Cayo Julio César Octavio, en el 31 A.C. en el 27 el senado romano le concedió el título de “Augusto” (Majestuoso, sublime, altamente reverenciado). Desde allí en adelante fue conocido como Cesar Augusto o Augusto Cesar. Para llegar al trono fue despiadado. Una vez en el poder se suavizó. Fue un sabio administrador y famoso organizador. Concedió la autonomía y participación en el gobierno local a las provincias conquistadas. Respeto sus costumbres, sus convicciones religiosas y aún sus leyes, mientras no interfirieran con Roma.
La orden para ser empadronados (v.3) tenía como fin el cobro de los impuestos para el Imperio romano. La política imperialista romana consistía en dar a los pueblos conquistados la libertad de participar en el gobierno local y ejercer sus actividades y su religión con la condición de pagar impuestos para el Imperio. Para eso se establecieron los Censos. Todo el mundo conocido del Imperio era empadronado. Esto dice el evangelista Lucas en el v.3.
Cada persona debía ir a su ciudad de origen para ser allí empadronado. Por es que José tuvo que ir desde Galilea hacia ciudad natal.
Es interesante notar el “movimiento” que tienen el texto desde el gran centro de poder como lo era Roma, capital del Imperio hacia Nazareth y Belén, una insignificante ciudad de la provincia de Judea. Esta provincia era una de las más pobres del norte de Palestina. El movimiento al que me refiero se da desde el Norte-centro de poder, hacia el sur-desconocido y periférico lugar de Palestina. Es como si el escritor nos quisiera recordar, por un lado, que el mensaje cristiano está siempre ligado a la historia, a los procesos históricos, a los centros de poder, a las decisiones que toman los gobernantes. Por otro lado, que el mensaje del evangelio tiene un origen humilde, en lugares casi desconocidos para los centros de poder. Entre gente humilde. El padre es José que si bien tiene ascendencia real, es un carpintero, que vive en el norte de Palestina en una de las pobres provincias de Galilea. La ciudad en que nació fue Belén, una aún más insignificante ciudad en dicha provincia. Podríamos decir: “nació en el rincón del mundo”, o “donde el diablo perdió el poncho”. Donde las noticias no llegan o si llegan lo hacen con retraso.
Este nacimiento se da en el contexto de una “familia”. Pero, una familia disfuncional: los padres no se habían casado (eran pareja), María era madre soltera, pues estaba de novia con José. Eran una familia normal. Como la mayoría de las familias de esta sociedad. Una familia que sufre más bien las decisiones de los centros de poder (“para ser empadronados”). Los beneficios del imperio no llegaban a ellos, sólo llegaban las obligaciones. Esto muestra como se mueve Dios y dónde está el Señor. No en los centros de poder, ni con los intelectuales, ni con las “mejores familias”. El señor desde el comienzo se coloca del lado de los desconocidos de este mundo. Del lado de los humildes, de aquellos que son marginados, que sufren el sistema. De aquellos que no tienen suficiente dinero como para ir a una clínica particular. Jesús no nació en la Clínica Francesa, ni en el Sanatorio Alemán. Su nacimiento no apareció anunciado en las columnas sociales del Sur. No daba para eso. Jesús se puso del lado de la mayor parte del mundo, de las grandes masas de gentes desconocidas, que viven con lo mínimo, que luchan por sobrevivir, que no saben de las grandes decisiones de los centros de poder, como el G7.
Como las familias humildes (y pobres) Jesús tuvo una familia numerosa. Fue el primer hijo entre muchos hermanos. Esto lo testimonia la Escritura, María lo recibió como a un niño normal, “lo envolvió en pañales”, como para sacarle la espiritualidad, el encanto metafísico. Jesús fue un bebe “normal”, “se hizo” como todos los niños. Lloró como todos lloramos.
Finalmente, hay dos cosas que me llaman la atención. Fue acostado en un pesebre, los comentaristas bíblicos indican que se refiere al lugar donde los animales se alimentan. Un lugar rústico, austero, casi sin comodidades, pues “no había lugar para ellos en el mesón”. Este mesón se refiere al lugar donde descasaban las personas que seguramente habían venido al censo. Muchos comisionados del Imperio y personas alcanzaron a llegar para tener una buena acomodación. Pero José y María, ella embarazada. No alcanzaron a tener puesto.
Es tan fuerte la imagen del nacimiento de Jesús que en la historia se la ha querido suavizar. Las grandes luchas de poder de la iglesia han sido por “tener un lugar” en el mesón. Las luchas religiosas, políticas, económicas que ha vivido la iglesia, son expresión de “querer ganarse” el respeto. Y cuando finalmente lo logró, pasó a ser la que aplastó a aquellos los humildes de la tierra. En oposición a ello, en esta escena que en un humilde establo de Belén, un niño nace sólo al cuidado de sus padres, una familia disfuncional que pertenecen a los miles de personas que tienen que sufrir las decisiones de los grandes imperios del mundo.
Para los miles de personas que viven en los lugares desconocidos de la tierra, sufriendo las decisiones que otros han tomado en los centros de poder de este mundo, hay esperanza. Aquel niño del pesebre que se hizo hombre, dijo: “Pero Jesús, llamándolos, les dijo:—Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.[2]
En este texto podemos aprender lo siguiente:
· No es necesario, ni la voluntad de Dios “luchar por el poder”, por una posición de privilegio. Dios tiene cuidado de todas las cosas y sabe el momento preciso en que una persona ocupe un lugar de privilegio.
· Dios se coloca departe de aquellos que sufren un sistema económico que los tiene en la extrema pobreza. Aún hay pobres en la sociedad. Hay millones que no-viven con medio dólar diario. El neoliberlismo ha agudizado la injusticia de la distribución de la riqueza que es de todos. Hoy los pobres son más pobres y los ricos más ricos. Frente a este sistema hay que asumir una actitud crítica.
· Dios tiene un especial cuidado por las familias disfuncionales. Aquellas familias que por diferentes motivos están pasando por situaciones complicadas en el plano económico, relacional, y por distintos motivos. El señor conoció un hogar disfuncional y quiere participar de todos aquellos hogares que en este navidad se sienten desgarrados por los conflictos internos.
· El señor se coloca al lado de aquellas familias cuyas situaciones son irregulares y que no hayan cabida en la “iglesia”
· Que en este Navidad Dios nos ayude a estar más cerca de Él.
[1]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
[2]Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
Comentarios
Publicar un comentario
Amigo, si quieres comentar alguna de las entradas del blog, tienes toda la libertad, te invito a ser propositivo en tus ideas y a promover el diálogo en ello.
atte